Bizancio

Encontrándose ya en el siglo III los pueblos germánicos habían avanzado sobre el Imperio Romano. En ese momento la ciudad de Roma noto que su poder se estaba desmoronando, tanto en lo económico como en lo político y en lo militar. Este avance traía consigo la expansión del cristianismo. Esta nueva religiosidad también atacaba su hegemonía.

Imperio Bizantino

Imperio Bizantino

Ante el derrumbe de la antigua sede imperiales en año 330 el emperador Constantino decidió trasladar la capital de su Imperio a Bizancio y rebautizarla en su propio honor bajo el nombre de Constantinopla. Este cambio realizado marco una nueva etapa en la historia de esa parte de nuestro mundo.

Desde la política se realizaron intentos para poder mantener la unidad del antiguo imperio, pero desde la parte económica la moneda bizantina (llamada solidus) se impuso como divisa fuerte de la época. Este fue el más importante indicador que señalaba que el comercio estaba en manos de Constantinopla. Esto en parte genero resentimiento entre los latinos de la parte occidental.

El Imperio Bizantino tuvo su esplendor durante el reinado de Justiniano (527 – 565) y la expansión de que logró en el territorio no tuvo nada que envidiarle a la obtenida durante el imperio de Augusto.
La religión en esa época era el motor de unión para las diferentes entidades culturales, por este motivo, Justiniano decidió construir varias iglesias y templos entre los cuales podemos mencionar a la Basílica de Santa Sofía, que fue construida en la misma ciudad de Constantinopla.
En el año 1054, el cisma entre las iglesias de Oriente y Occidente atizo el enfrentamiento entre esta sociedad y la sociedad romana. El Papa que era el jefe del catolicismo, alentó a las Cruzadas, campañas militares que bajo el pretexto de devolver a la cristiandad los lugares sagrados según el Evangelio, trajo el avance de Occidente sobre el Oriente. En el año 1453 los turcos otomanos se apoderaron de Constantinopla y la Basílica Santa Sofía fue construida en mezquita.

Cuando se desintegro la antigua Roma se pudieron notar cambios en la Europa Occidental, a partir de ellos cambio el rumbo económico y también surgieron nuevos reinos. Estos le dieron a la cuenta oriental del Mediterráneo un nuevo empuje geopolítico. En el medio del intercambio entre el Lejano Oriente y el antiguo Mare Nostrum se encontraba Constantinopla, la Nueva Roma, que se encontraba fortalecida por haber hecho de la religión cristiana la más importante del Imperio Bizantino.

Para más datos sobre la Historia podes recurrir a la Enciclopedia de la Historia Universal.
Imagen del Imperio Bizantino


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