Napoleón Bonaparte (1769 – 1821)

Napoleón Bonaparte fue uno de los emperadores más importantes de la historia al que todos recordaremos por sus grandes proezas militares.

En este artículo trataremos de contarte algo de su vida. Y antes de empezar con el trabajo quiero compartir contigo una de sus frases que más me gusta de él: “Morir no es nada, pero vivir derrotado y sin gloria es morir cada día”.

Napoleón Bonaparte
Napoleón Bonaparte

Napoleone Bounaparte (así su verdadero nombre) nació en Francia en una familia humilde de origen italiano. Córcega, una agreste isla llena de bandidos pasó a formar parte de Francia en el año 1768. Cuando tenía 9 años de edad aprendió francés en la escuela lo que le dio la posibilidad de  ingresar a la academia militar de Brienne-le-Chateau (Francia). A pesar de que su familia era pobre  sus gastos de educación fueron pagados por el Estado, pues seguramente habían visto su potencial.

Desde pequeño dejó ver que era un hombre verdaderamente capaz. Luego de graduarse en el año 1784 entró en la Real Academia Militar de Paris en donde un año después logró completar el curso (que normalmente  llevaba dos años). Se destacó en matemáticas, geografía y ciencias. A los 16 años de edad fue nombrado subteniente de artillería.

Cuando muere su padre, en el año 1785, pasó a ser el jefe de la familia (a pesar de no ser el hermano mayor). Córcega fue su principal centro de atención durante algunos años, tan importante era su familia para él que hasta dejó de lado su carrera militar. Luego que abandonaron la isla empezó a enfocar sus ambiciones en Francia. Sus méritos obtenidos le permitieron ascender en la coyuntura de la Revolución Francesa.

Cuando tenía 24 años fue nombrado general de brigada por los jacobinos. A pesar de eso puso sus cañones al servicio de sus sucesores, el Directorio, para sofocar un levantamiento en octubre de 1795. Entre los años 1793 y 1815, Francia se enfrentó a todas las potencias europeas, tanto en forma individual como unidas. Cuando en marzo de 1796 Napoleón fue puesto al frente del Ejército de Italia ya no había marcha atrás. Consiguió una serie de grandes victorias, entre ellas la derrota del ejército papal, que lo coronaron como héroe de Francia.

Napoleón no se conformaba y lo único que quería era poseer un gran poder político y poder crear un imperio. En el año 1799 cuando fue reclamado para respaldar una conspiración política contra el Directorio, alcanzó el liderazgo del gobierno como primer cónsul. En 1804 fue proclamado emperador.

Napoleón fue un dirigente muy inteligente y un incansable trabajador que supervisó personalmente la creación de un sistema legal, administrativo y educativo para Francia. También fue un hombre que se consideraba a sí mismo como el salvador de Francia.

Aunque Napoleón deseaba la paz (en sus propios términos) pasó en el campo de batalla la mayor parte de sus años de gobierno. Demostró su genio militar conduciendo a sus enormes ejércitos al encuentro del enemigo con el objeto de conseguir victorias decisivas mediante su formidable fuerza.

El estilo de guerra requería que sus hombres tuvieran el valor de asumir muchas bajas, a pesar de lo cual Napoleón era adorado y su presencia en el campo de batalla enfervorizaba a sus soldados. Sabía como usar títulos y sus consideraciones para recompensar y estimular el esfuerzo.

Pero Napoleón no era perfecto (claro, era un ser humano después de todo). Frecuentemente mintió en los informes de batalla para su propio engrandecimiento. En el año 1812, cuando invadió Rusia, su capacidad de análisis de la realidad había empezado a flaquear.

El intentar abarcar demasiado probablemente precipitó su caída. En 1815 fue derrotado en Waterloo y encarcelado en Santa Elena, donde hasta su último momento se puso al servicio de su propia imagen, escribiendo sus memorias. Creó una leyenda, pero no la dinastía que tanto había deseado.

Fuente: Historia del Mundo
Imagen: encarta.msn.com

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