Mosquitos

Habrán notado los presentes que mi gusto e inclinación científica ronda más por el campo de las letras que por el de las ciencias. No obstante, he de decir que me apasiona conocer cosas nuevas sobre la ciencia, porque en su día, cuando pude estudiarlas, no quise hacerlo, mea culpa. Así que, para que vean que es cierto que me gusta conocer cosas sobre la ciencia, les escribo este artículo que habla, ni más ni menos, de los mosquitos que nos hacen compañía por las noches.

Sabrán ustedes que se suele decir que los mosquitos, cuando estamos durmiendo por la noche, no se molestan en picarnos sin más, sino que, no contentos con eso, se atreven a despertarnos revoloteando cerca de nuestros oídos. Eso es lo que provoca el malestar nocturno de un pitido constante que, incluso, llega a suponernos un auto manotazo en más de una ocasión. No es, por cierto, el motivo que tienen los mosquitos en ese momento la intención de molestar, de despertarnos sin más, sino otra mucho más interesante y curiosa. Bien es verdad que, sea lo que sea, lo que a nosotros nos interesa es que nos hacen compañía, que no nos dejan dormir, que un bicho tan pequeño puede con personas grandes como somos todos.

La intención que tienen estos pequeños animales de compañía es la siguiente: nosotros, cuando estamos dormidos, tenemos un pulso mucho más lento que cuando estamos despiertos, por lo que, es evidente, la sangre fluye a menor intensidad por nuestro cuerpo. Sin embargo, cuando nos despertamos, de una u otra manera, provocamos una reacción en el corazón que hace que éste bombee la sangre más deprisa, para situar nuestro pulso al estado normal en el que pasamos la mayor parte del día –me refiero al estado de reposo–. Al bombear más rápidamente la sangre, nuestras arterias se hinchan más, y resulta mucho más fácil, a la vez que placentero y provechoso, para el mosquito el hecho de picarnos.

Por consecuencia, el ruidito que escuchamos cuando estamos dormidos, ese pitido que tanto nos molesta, no significa que el mosquito nos está molestando con esa única intención, la de despertarnos. Muy al contrario, está anunciándonos de alguna manera la picadura próxima de ese mosquito. Muchos habremos dicho la típica frase de «vale, pícame, pero déjame dormir», sin saber que nos estamos equivocando al decir esto, porque es entonces, después de habernos despertado, cuando el mosquito se lanza en busca y captura de nuestras arterias para absorber toda la sangre que pueda.

Hay que ver lo listo que llega a ser un animal tan pequeño, dirán muchos. Pues sí, es el instinto animal, la técnica que cada uno tiene para alimentarse. Y la del mosquito es, en definitiva, espectacular. Así que, a partir de ahora, cuando escuchemos el silbido del movimiento de sus alas, tenemos dos opciones: o bien tratar de matar al mosquito, porque sabemos que nos va a picar, o bien tener por seguro que nos va a picar, pues, una vez que escuchamos directamente el vuelo en nuestro oído, es porque ya estamos despiertos.

Cuídense, protéjanse de los mosquitos.


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