Mitos de animales – Cerdos y cuervos

Los cerdos no son tan sucios como se dicen
El hecho de revolcarse en el barro ayuda a los cerdos a controlar la temperatura de su cuerpo. A pesar que haga mucho calor, los marranos no transpiran ni media gota. La posibilidad de retozar en el barro les da la posibilidad de controlar la temperatura de su cuerpo.

Cerdo

Cerdo

La afición porcina de revolcarse en el barro no quiere decir que sean sucios sino que es una necesidad fisiológica. De la misma manera que los perros, la piel de los cerdos no posee glándulas sudoríparas para regular la temperatura corporal y transpiran por su boca.
Los baños que se dan en el barro les da la posibilidad de refrescarse y de esta manera también pueden desparasitarse, eliminar células muertas y protegerse de los rayos solares.
Aunque suene paradójico, el baño en barro es un acto higiénico.
Según investigaciones realizadas por Miguel Ibáñez, profesor de la facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid asociar a un cerdo con la suciedad es un gran error. En la naturaleza la suciedad es equivalente a enfermedad.

Cuervos
En nuestra sociedad los cuervos son pájaros de mal agüero y según dice el dice “cría cuervos y te quitaran los ojos”. Algunos autores atribuyen este refrán al condestable de Castilla, Álvaro de Luna, que se encontró con un mendigo al que le había arrancado sus ojos un cuervo que había recogido y criado con dedicación.
Los cuervos comen tanto carne fresca como carroña, ellos solían picotear las cabezas guillotinadas de los condenados a muerte que estaban expuestas al público durante un tiempo. Por lo general comenzaban por las partes más blandas del cuerpo, como los ojos. De ahí su rechazo popular.

Imagen de los cerdos


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