¿Tiene febrero 29 días?

Es, obviamente, una pregunta retórica. Todo el mundo sabe, y es la respuesta más obvia también por su parte, que “febrero tiene veintinueve días cada cuatro años”. Claro, los tiene, cierto es, y nadie se equivoca al afirmarlo a pies juntillas. Pero lo que mucha gente no sabe es por qué. Por qué febrero, pues que el porqué de su día nuevo todo el mundo lo sabe.

Pero es posible que alguien se haya planteado alguna vez por qué febrero tiene veintinueve días cada cuatro años. Aquí tienen, los interesados y curiosos, la respuesta.

Todo el mundo sabe que el año consta de trescientos sesenta y cinco días y seis horas, y que el resultado de sumar estas seis horas por cuatro, una por cada año, da como resultado veinticuatro, otro día más. No hace falta tener grandes nociones de matemáticas para averiguarlo –yo, muy a mi pesar, pocas tengo. El latín tiró más de mí que las matemáticas–. Y todos saben también que el año termina en diciembre. Entonces, ¿por qué las veinticuatro horas no se las sumamos al mes de diciembre, quedando éste compuesto por treinta y dos días, acto que también se celebraría, y con razón, cada cuatro años?

Pues el motivo es el siguiente: los romanos, que eran muy listos, daban comienzo en su calendario al año en el mes de marzo. Porque así los meses serían marzo, abril, mayo, junio, agosto, septiembre –con el número siete en la raíz de la palabra–, octubre –con el número ocho en su raíz–, noviembre –con el nueve–, diciembre –el número diez se dice en latín, mejor dicho, se escribe “decem”–, y terminaría, pues, con enero y febrero. Era, pues, febrero el último mes del año, y también seguía siendo el más corto.

Finalmente, como el mes también seguía teniendo trescientos sesenta y cinco días y seis horas, y esas seis horas también se seguían sumando para dar como resultado veinticuatro, un día más, terminaban sumando este día al último mes del año: febrero. Por eso, terminaba este mes teniendo veintinueve días cada cuatro años, exactamente igual que ahora.

Sería más lógico seguir con ese modelo de calendario, pero el mundo ha cambiado, y con él las formas. Pero se ha mantenido la suma del día en el mes de febrero, lo que muestra que los romanos, de verdad, influyeron en la humanidad.

Al fin y al cabo, los romanos no eran tan raros –Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros, Son iguales a nosotros, decía Platón en el libro VII de La República–, e influyeron en nosotros más, pero que mucho más de lo que muchos puedan imaginar o juzgar.

Hoy hemos aprendido algo nuevo. Muchos podrán decir eso. La verdad es que es curioso. Mirando la hora, y viendo la información revelada en este artículo, compañeros, lectores, podemos, libremente y sin empujar, irnos a la cama, según el dicho. Pero no: mejor que hagan lo contrario, se levanten y busquen, porque de cosas curiosas está hecha la vida. Si no, muy a pesar nuestro, no sería vida.


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  • Pingback: Una gran diferencia horaria()

  • Manu

    ¿No será que los días duran 23h y 56min y que se acumula una falta de tiempo que es necesaria contrarrestarla añadiendo un día? Así los años duran 364 días y 18 horas. Como curiosidad dado que esas 16 horas no son exactas,los años …1900,2100,2200,2300,2500… no son bisiextos mientras que sí lo son los años 400, 800, 1200, 1600, 2000, 2400

  • http://www.jorge-andreu.blogspot.com Jorge

    También podría ser eso, pero nuestra cultura, al igual que la lengua, deriva directamente del latín, y fue César el que impuso el calendario que terminaba en Febrero, y por eso Sept-iembre era el séptimo y Oct-ubre el octavo, etc.