La tierra y la agricultura

La tierra que pisamos nos provee, junto con  el Sol, de alimentos y habitación para uqe podamos vivir mejor. La tierra sólo representa un tercio de la superficie de nuestro planeta y ha sufrido graves procesos de deterioro. Poco a poco, para cubrir nuestras necesidades, hemos ido transformándola en desiertos y depósito de residuos de todo tipo. La tierra es quien muestra huellas más profundas de las actividades del hombre a través de los tiempos.

Suelo

Suelo

Con el incremento de la población, el hombre necesitó cada vez más alimentos, en consecuencia, se intensificaron los cultivos, los que fueron degradando los suelos de sus nutrientes naturales. Por ello, se aplicaron más abonos en el campo, así como también pesticidas y plaguicidas para combatir los organismo indeseables, para el mejor desarrollo de los cultivos.

En términos genéricos el suelo es la parte sólida de la Tierra sobre el cual se desarrollan nuestra vida y actividades. Está formado por rocas, detritus de rocas, sustancias orgánicas y una inmensa diversidad de virus, bacterias, levaduras, protozoos, entre otros. El suelo comprende una fracción sin vida y otra viva. Ambas son indispensables para la formación, evolución y sostenimiento de las propiedades que posee.

El suelo es importante para muchas actividades humanas, pero aquí nos referiremos en especial a éste por su aptitud agrícola.
Los suelos, que son sustentos de la humanidad, sufren procesos de deterioro o degradación por acción de los cultivos. Las plantas para poder crecer requieren y extraen los nutrientes del suelo, pero también aportan diversa sustancias, mejoran la permeabilidad y en estado natural, participan activamente en la formaron de humus. El suelo con aptitud agrícola es un recurso vivo que posee una tasa de renovación muy lenta.

Las actividades agropecuarias están basadas en la simplificación del ecosistema, con el fin de canalizar la energía disponible para el crecimiento de una sola especie. La agricultura tradicional, comprendía la complementación de cultivos y la alternancia con ganadería, a partir de la década del 60, la introducción de variedades de cultivos de alto rendimiento el incremento de potencia de la maquinaria agrícola y el desarrollo masivo de los agroquímicos sintéticos, desembocó en una nueva agricultura: la agricultura intensiva.

En la agricultura intensiva, la tasa de utilización supera el ritmo de renovación natural y la degradación del suelo se ve incrementada por la acción mecánica de los equipos agrícolas. Las consecuencias son la pulverización superficial y la compactación subsuperficial del suelo.

Esto provoca que el agua de lluvia no pueda penetrar y como consecuencia, baja la fertilidad natural. El agua de lluvia al no poder penetrar en el suelo, escurre por la superficie y transporta con ella el material pulverizado, produciéndose la erosión hídrica. Al perder la tierra capacidad de retensión de agua, se seca más rápidamente, pierde humedad, el viento arrastra la porción fina del suelo y se produce la erosión eólica.

La erosión es un fenómeno natural, que conjuntamente con las fuerzas de la conformación de la corteza de la tierra, confirió al planeta su paisaje actual. La erosión en agricultura, es acelerada por sobreexplotación y malas prácticas aplicadas en la ganadería, agricultura o como consecuencia de la tala de bosques y selvas.

Fuente: Alertas Ambientales
Imagen: ferrutti.com


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