Astronomía Propia

Astronomia

Casi todas las culturas se han encargado de realizar observaciones astronómicas que han interpretado de diferentes formas. En la actualidad existe una nueva tendencia que nos hacen ver que las conclusiones muchas veces obtenidas no son solo una serie de relatos curiosos sino que son consecuencia de la cosmovisión de cada cultura.

Si bien se cree que la astronomía era una ciencia exacta y objetiva que su único fin era el estudio de los cuerpos celestes y los fenómenos relacionados con estos, en la actualidad se supo que hay cierto grado de subjetividad en quien la realiza.
Casi todos las culturas se ocuparon de ver el cielo en busca de respuestas, en muchas ocasiones relacionadas con temas religiosos pero también buscando por ejemplo la forma de marcar el paso del tiempo.
En el último tiempo se creo un nuevo movimiento al que se lo conoce como Astronomía Cultural. Este movimiento no solo propone hablar de lo observado en el cielo sino que lo vincula con la cultura que lo observa y tiene en cuenta los valores y expectativas que surgen de las investigaciones.

Joseph Lockyer (1835 – 1920) ha dado comienzo a través de sus trabajos de la Astronomía Cultural. El se ha encargado de estudiar la orientación arqueológica de los monumentos, centrando su trabajo en Egipto, Medio Oriente, Grecia y Bretaña. Recién en la década del 1970 se sentaron las bases del dialogo interdisciplinario que creo esta disciplina, en la que unen sus conocimiento los antropólogos, astrólogos, arquitectos e historiadores.

Alejandro López, un prestigioso especialista en Etnoastronomia afirma que hay algunas características respecto a las observaciones que se dan en forma repetida. Un ejemplo de ello es un fenómeno que sucede entre los trópicos de Cáncer y Capricornio que dos veces al año el Sol pasa exactamente por el cenit, esto ha generado que muchas culturas que viven en esa zona le den mucha importancia a este acontecimiento. En otras culturas la astronomía está más orientada a ver y analizan la salida de heliacales, la primera aparición de una estrella o de un grupo de ellas justo antes del amanecer luego de un periodo de invisibilidad, solo se ven por un momento porque cuando empieza a salir el sol no se ven más.
Cabe mencionar que muchos grupos sudamericanos no solo se ocupan de observar a las estrellas individuales sino que analizan las manchas difusas de brillo y las zonas oscuras dentro de la Vía Láctea.
Para los mocovíes (habitantes del chaco argentino) el cielo o Piguin como lo conocen ellos, es una parte integrante del universo y está conectado con la Tierra y a su vez con el inframundo (región habitada que el sol ilumina cuando es de noche), consideran al cielo un espacio vital ya que esta habitado por seres que dependen de las riquezas, abundancia y poder de la Tierra, existiendo una buena comunicación entre ambos.
Los investigadores de Etnoastronomia cuentan del rol importante que hoy por hoy tiene el cielo en sus sociedades, mucha de estos pueblos han organizado el terrenos en mitades y mitades de mitades y la cruz resultante de esta división orientan el NE – So y NO – SE (puntos de salida y puestas del sol en los solsticios).

Los solsticios son muy importantes al estar relacionados con los momento de mayor fuerza y debilidad del sol, convirtiéndolos en un indicador de la renovación de los cosmos.
Aun en la actualidad muchas comunidades andinas creen que los cerros que rodean sus territorios están habitados por seres de cuya potencia depende el bienestar de la comunidad.
Los campesinos que habitan el norte del Perú cultivan la papa cuando observan en junio la salida heliacal de las Pleyades. Si observan muchas estrellas en el grupo y estas son brillantes siembran a principio de octubre, pero si hay pocas y débiles retrasan la siembra.
Entre lo mocovíes la reaparición de los Pleyade está asociada con las heladas y estas actúan como disparador de la germinación de diferentes cultivos.
Este grupo de estrellas también es usado por diferentes comunidades en América del Sur (por ejemplo la Amazonia) para marcar el cambio de temporada de lluvia a seca. Se realizan coreografías de algunas danzas representando movimientos de la Vía Láctea para indicar el paso del tiempo.
La lista de ejemplos que podemos mencionar es larga pero lo que podemos afirmar que su forma de vida esta en contacto con la naturaleza y teniendo presente los ciclos astronómicos, climáticos y biológicos. Aprender a conocerlos y a apreciarlos es una forma de conocer la cultura de los pueblos originarios.

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