Curiosidades lingüísticas II: Lo posible.

Con este título damos por comenzada la segunda entrega de las Curiosidades Lingüísticas que aparecerán en nuestro Blog de Curiosidades. Vamos a hablar del latín y sus verdaderas influencias en la lengua castellana. Éste, por cierto, el latín, va a aparecer en numerables ocasiones en estos artículos, pues poco hay –por no decir nada– en la lengua castellana que no tenga absolutamente ninguna relación con la latina. Al fin y al cabo, nosotros hablamos latín, evolucionado durante dos mil años, pero latín de una u otra manera.

Vamos a centrarnos hoy en el verbo latino que significa “poder”. Este verbo es Possum. De muchos es sabido que los verbos latinos aparecen en el diccionario con la forma de la primera persona del singular del presente de indicativo, mientras que en castellano aparecen en infinitivo, y como de otros muchos no es sabido, aquí tienen la aclaración. Bien, pues visto lo primero –que está en primera persona del singular–, vamos a ver a qué nos referimos con el título del presente artículo. El verbo possum es un verbo que se utiliza siempre con un infinitivo que hace función de complemento directo, es decir, que se traducirá como puedo hacer o no puedo hacer alguna cosa, o puedo escribir o no puedo escribir (depende del infinitivo usado). Cuando queremos decir si algo es posible, es como si dijéramos que algo puede ser. ¿No es verdad? Aclaramos: podemos decir “cómo es posible que estés aquí”, y también, con el mismo significado y mensaje, podemos decir “cómo puede ser que estés aquí”. Adonde queremos ir a parar es a lo siguiente: si decir que algo es “posible” es lo mismo que decir que algo “puede ser”, entonces el verbo latino tiene parte del verbo ser. Efectivamente, todo aquél que haya pensado esto hasta esta línea habrá dado con una parte de la solución: el verbo “possum” es un compuesto del verbo “sum”, que en latín significa, aparte de otras cosas, “ser”.

Entonces, podemos decir que algo “puede ser” porque se utiliza el verbo latino “pos-sum”. No andamos mal encaminados. En efecto, lo posible es lo que puede ser, y tiene la raíz del verbo latino. Ésa, por ejemplo, es una de las grandes influencias que tiene el latín en nuestra lengua. Concluimos entonces que lo “posible” es lo que “puede ser”, y se llama posible porque tiene la raíz del verbo possum.

Vamos a otra idea, también relativa a este verbo. ¿Qué significa “potente”? Que puede hacer algo. Y si “puede” hacer algo, ¿por qué no se dirá “posente”, al realizar el mismo procedimiento que con la anterior citada palabra, siendo también un adjetivo como ésta? La respuesta es la siguiente: porque los verbos latinos tienen varias raíces, algunos regulares, pero muchos otros irregulares, y el verbo “sum” es uno de los más irregulares que existe –por cierto, significado otro del verbo sum éste anterior–. Y como hay verbos que tienen otra raíz diferente, éste no iba a ser menos. Por eso decimos que algo (o alguien) es “potente” en cuanto que puede hacer algo. Y la respuesta a esta cuestión está directamente en el participio de presente del verbo en cuestión, possum, cuya forma es la siguiente: “potens, potentis” –en latín se designan por las dos primeras formas de las doce que pueden tener las palabras declinables–. Por eso, el que en latín era “potens” tenía el poder para hacer algo, y es lo que en castellano se llama “potente”.

Espero que el presente lector no se haya liado demasiado, porque puede llegar a sonar extraño. Le rogaría, pues, que releyera el artículo y le encuentre el sentido, así comprenderá lo que realmente he querido decir.

Explicada queda, pues, la etimología de los adjetivos “posible” y “potente”. Ni que decir tiene, una vez visto todo esto, que los correspondientes opuestos “imposible” e “impotente” son simplemente eso, opuestos, y utilizan uno de los tantos morfemas que sirven para negar: “im-“.

Volveremos a vernos con nuevas curiosidades lingüísticas.

Saludos.

Jorge.


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