La obesidad y sus problemas

Hace miles de años estar gordo y exhibir las redondeces era un privilegio. Si estabas flaco quería decir que te encontrabas, entre otras cosas, enfermo y desnutrido. Pero los tiempos han cambiado y hoy tener grasa de más paso a ser un problema (además de estético) de salud pública.

El problema de la Obesidad

El problema de la obesidad

La Organización Mundial de la Salud cree que existen 1.600 millones adultos que tiene sobrepeso y 400 millones de obesos en nuestro mundo. Solo en los Estados Unidos en el 2008 se invirtieron 80 billones de dólares en el tratamiento de las complicaciones que derivan de la obesidad.

El problema de la obesidad, en un principio, era considerado un problema excluyente del primer mundo, pero ahora su incidencia ha crecido en forma espectacular en los países de menos ingresos. Quizás, como consecuencia de ello la OMS ha clasificado a la obesidad como “epidemia global”.

Hasta hace poco tiempo, los científicos que estudiaban el cuerpo humano, daban por sentado que el tejido graso era pasivo e inerte y que la única función que tenia era la de reservar energía en el organismo. En el año 1994, se descubrió que los adipositos (células que almacenan las grasas) segregan sustancias que aumentan el riesgo de ciertos canceres.

La grasa es un órgano endocrino complejo. Por un lado hay un tipo de grasa que se deposita a gran profundidad en el abdomen, bajo los músculos envolviendo y ejerciendo presión en el corazón, estomago, hígado, intestinos y riñones. La otra grasa, la que nos hace ver gorditos, se encuentra depositada justo debajo de la piel, es que se puede palpar, es subcutánea y periférica.

Tener más cantidad de un tipo o del otro tipo de grasa depende del género. El vientre esférico es una acumulación típicamente masculina. Las mujeres con sobrepeso suelen tener más caderas y muslos más prominentes.

Pero estar gordo va más allá de la estética. La grasa visceral disminuye la sensibilidad de la insulina, la hormona que le permite a la glucosa entran en la medula. Esto a largo plazo puede provocar diabetes.

Los otros afectados son el corazón y las arterias que se engrosan y endurecen. Esto va, de a poco, dificultando el flujo de la sangre y generando hipertensión. También existen problemas en las hormonas del crecimiento y en los esteroides sexuales, que se van resintiendo. Como si todo esto fuera poco para nuestra salud, en investigaciones realizadas hace poco tiempo, indican que la proliferaron de lípidos esta relacionado en cierta medida con el cáncer de colon y mama. Ni siquiera el cerebro queda excepto: según una investigación que publicó oportunamente la revista Neurology, ser gordito a los cuarenta podría provocar la demencia a los setenta años de edad.

Las consecuencias de la obesidad no son solo físicas, sino también psicológicas. Los obesos por lo general sufren aislamiento, evitan salir y no les gusta mostrarse. Lo peor de todo es que muchas veces se niega la enfermedad. Hay personas que prefieren seguir gordas y no enfrentarse con estructuras internas que se encuentran demasiados arraigadas y que además son muy dolorosas.

La discriminación laboral y social contra los gordos, por más que no sea agradable decirlo, es una realidad. Y muy dura.

Para saber más sobre el tema te recomendamos leer “El Mono obeso. La evolución humana y las enfermedades de la opulencia” de José Enrique Campillo.

Imagen: vanguardia.com.mx


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